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La revolución de las tecnologías geoespaciales.

28/07/2020


Artículo Aitor Fernández

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Me encanta esa frase tan nostálgica. Lo divertido es que cuando empezamos a hacer preguntas de a qué cosas estaríamos dispuestos a renunciar para retornar a ese pasado, son muy  pocos los que aceptan hacer grandes sacrificios. Os pongo un ejemplo.

Recuerdo aquellos veranos en los que mi padre, días antes de irnos de vacaciones se aislaba por completo estudiando la guía de carreteras. Horas y horas tratando de aprenderse el recorrido que teníamos que realizar, para evitar posibles errores y como no, la consiguiente discusión a mitad del trayecto.

El día en el que por fin llegaba el viaje, todo lo tenía estudiado al milímetro. Al realizar el recorrido, todas las decisiones eran perfectas. La capacidad de ubicación era muy superior a la que seguramente la gran mayoría de nosotros tengamos hoy.

El problema era que en ocasiones por una mala señalización, por una mala colocación o por cualquier otro detalle, no podíamos coger la salida correcta y entrábamos en un terreno desconocido para el cual era imposible estar preparado.

Pasarnos horas estudiando la posible ruta es inimaginable para la gran mayoría de nosotros; pero era algo muy habitual hace unos cuantos años. Hoy solo tenemos que sacar el móvil o conectar el GPS del vehículo, introducir el punto de destino y listo, podemos estar tranquilos. Cuando haya que tomar una desviación, recibiremos una notificación con la suficiente antelación para poder tomarla.


«El GPS ha cambiado la forma en la que viajamos».


Desde luego, el GPS ha cambiado la forma en la que viajamos, proporcionándonos una mayor seguridad al ofrecernos información actualizada de las carreteras, de las mejores rutas en función del tráfico y de cualquier posible imprevisto que pueda surgir.

Día a día vamos mejorando los mapas y obteniendo mejores recomendaciones para repostar, para comer, o para visitar centros de interés durante la ruta. No cabe duda de que a nivel de usuario estas tecnologías nos han ayudado muchísimo. Y sin embargo este solo ha sido el primer paso de una carrera que no deja de ofrecernos nuevos servicios.

La revolución de las tecnologías geoespaciales

Si nos centramos en el campo de la movilidad autónoma las tecnologías geoespaciales van a ser esenciales para garantizar que podemos acceder a los niveles superiores de autonomía. El problema es que los datos que captura y facilita el GPS no nos permite conseguir unos mapas con la suficiente precisión y adaptabilidad para poder reaccionar a las circunstancias que se presentan durante la conducción.

En otras palabras, necesitamos utilizar una cartografía mucho más precisa y dinámica,por lo que entraríamos de lleno en lo que se conoce como el HD Maping. Gracias a este nuevo tipo de mapas podremos proporcionar a los vehículos una visión muy superior de todas las características que se encuentran en la carretera y a su alrededor.

A diferencia del GPS, el HD Maping permite que un vehículo pueda obtener su localización exacta al comparar múltiples fuentes de información entre las cuales se encuentran la información que registra con sus sensores (cámaras, LIDAR, etc), imágenes satelitales y el propio GPS a tiempo real.

De este modo, al comparar toda esta información con los puntos de referencia registrados, se puede estimar la posición exacta del vehículo y detectar cualquier posible cambio en el entorno, el cual será trasmitido automáticamente al resto de la red, permitiendo la toma de decisiones de forma anticipada, mejorando la seguridad de todos los vehículos.

Así pues, gracias a estas tecnologías obtenemos unos mapas actualizados ante cualquier posible imprevisto en las condiciones de la carretera, por lo que es posible anticipar la toma de decisiones mucho antes de llegar a un potencial punto conflictivo.


«El HD Maping contribuye a mejorar de forma crítica la seguridad del vehículo».


Por todo ello, podemos afirmar que el HD Maping contribuye a mejorar de forma crítica la seguridad del vehículo, al proporcionarle una visión de 360º, incrementando la velocidad de reacción de los sistemas de conducción autónoma integrados en el mismo.

La utilización masiva de estas tecnologías tendrá lugar sobre todo cuando se solucionen los problemas normativos de cada país y en especial cuando se impulse un estándar común para todas las compañías, de forma que los OEM’s puedan acceder a mapas de alta calidad en los distintos países en los que se lleven a cabo este tipo de proyectos y puedan explotar al máximo todos los beneficios asociados que hemos comentado.

Desde luego, el potencial que tenemos por delante es enorme y en nuestra mano está conseguir que se acelere.

AEVAC empresa colaboradora de Tech4Fleet.


Aitor Fernández
Aitor Fernández

Presidente AEVAC
Asociación Española del Vehículo Autónomo Conectado

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